Creación, La Creación del Mundo, La Creación de Dios

La Creación de Dios

Génesis 1:1-4 - «En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas."

LA CREACIÓN

La creación es el comienzo de la historia de la salvación. Pero necesitamos descubrir primero la experiencia de fe para vivir el mundo y la vida como don de Dios. Eso es lo que sucede en la Biblia. Israel descubre primero a Dios como Señor de la historia y después le reconoce como Señor de la creación. Habiendo descubierto al Dios vivo que pasa salvando y liberando, Israel llega a vivir la creación como don de Dios.

Es obvio, muchos no lo viven así. Quienes afirman: todo es Dios, el mundo es Dios (panteísmo); hay dos principios, el Bien y el Mal, en lucha permanente (dualismo); el mundo material es malo y, por tanto, se ha de rechazar y superar (gnosis); sólo la materia existe y existe infinitamente (materialismo); Dios no existe (ateismo) o no se puede conocer (agnosticismo); el mundo está dejado de la mano de Dios, Dios no interviene en la historia (deísmo).

Desde la experiencia de fe, el capítulo primero del Génesis nos invita a vivir el mundo y la vida como don de Dios, como tarea del hombre, como motivo de alabanza al Padre, de quien todo procede. El relato es redactado hacia el siglo V antes de Cristo por sacerdotes desterrados en Babilonia, que quieren mantener la identidad creyente en tierra extraña. Bajo formas literarias e imágenes propias de aquella época, el relato contiene un mensaje de valor permanente acerca de Dios, del hombre y del mundo.

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era algo caótico y vacío, y tinieblas cubrían la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas (Gn 1,1-2). El caos, el vacío, las tinieblas, el abismo y las aguas son imágenes que nos llevan al momento primordial, cuando no había nada. El mensaje es el mismo: el universo entero ha sido creado por Dios. La expresión cielo y tierra designa toda la realidad. Es la visión antigua del mundo, común entonces: la tierra abajo, el cielo arriba, la bóveda celeste separa las aguas superiores e inferiores. Bajo la imagen del pájaro que vuela sobre el nido donde están sus polluelos, se presenta a Dios revoloteando sobre el mundo.

El relato del Génesis presenta el conjunto de seres creados sucesivamente hasta llegar al hombre. La ordenación es sumaria y global, no pretende dar una explicación científica del origen del universo, sino una visión de fe. La ordenación es creciente: los seres inferiores aparecen primero y están ordenados a los superiores. Al final, en la cima de la creación, aparece el hombre, imagen de Dios: Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla (1,27-28). El hombre, varón y mujer, participa en el poder creador de Dios, domina la tierra, tiene en sus manos una tarea de la que depende el destino del universo. El mundo es no sólo bueno, sino incluso muy bueno (1,25.31).

El relato sacerdotal presenta la creación en el marco de una semana que concluye con el descanso del sábado (Gn 2,1-4). El marco es religioso. Todas las cosas están ordenadas al hombre y el hombre está ordenado a Dios. El mundo y la vida no son sólo don de Dios y tarea del hombre, sino además inmenso motivo de alabanza al Padre. Podemos vivir el sábado (ahora domingo) como delicia, descanso, viaje a las alturas, alimento, anticipación del futuro. Se dice en la Carta a los Hebreos: Es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Y también: Quien entra en el descanso de Dios, descansa de los propios trabajos, como Dios descansó de los suyos (Hb 4,9-10).

El mundo no es producto del azar ni está ciegamente orientado: El que hizo el ojo ¿no va a ver? (Sal 94,9). El universo es un libro abierto, nos habla de Dios: Los cielos cantan la gloria de Dios (Sal 19,2). El mundo refleja la sabiduría de Dios: Todo lo dispusiste con medida, número y peso (Sb 11,10). Más aún, el universo está inspirado. Dios nos habla a través de la creación. Lo dijo Dios y existió(Gn 1). Y también: En el principio era la Palabra, dice San Juan, todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe (Jn 1,1-3).

Por supuesto, muchos no lo ven así. Este fracaso se constata en el libro de la Sabiduría: Sí, vanos por naturaleza todos los hombres que ignoraron a Dios...contemplando sus obras, no reconocieron al Artífice (Sb 13,1). Lo mismo se denuncia en el evangelio de San Juan. La palabra de Dios por la que se hizo el mundo, el mundo no la conoció. Más aún, vino a los suyos y los suyos no la recibieron (Jn 1,10-11).

Sin embargo, en la experiencia de fe podemos descubrir que no hemos venido al mundo por azar ni estamos abandonados a la propia suerte, que hemos sido llamados por Dios a la existencia: El llama a las cosas que no son para que sean (Rm 4,17). Cada persona es una realidad única, que se puede reconocer como criatura de Dios: Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno de mi madre (Sal 139). A pesar de su dependencia de la naturaleza y de sus múltiples limitaciones, el hombre refleja una plenitud que lo trasciende. Cantamos en el salmo 8: Lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies, Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra.

El Símbolo de los Apóstoles confiesa que Dios es “el Creador del cielo y de la tierra” y el de Nicea-Constantinopla añade: “de todo lo visible y lo invisible”. Las lecturas de la Noche Pascual, que celebran la historia de la salvación, comienzan con el relato de la creación. En la catequesis de los primeros siglos, la preparación de los catecúmenos sigue el mismo camino.

El poema de las cuatro noches, que en antiguos comentarios embellece la celebración de la pascua, evoca aquellos acontecimientos de la historia de salvación, en los que reconocemos que nuestro destino está en las manos de Dios: la creación, la alianza, el éxodo, el futuro. Entonces, cuando tomamos conciencia de ello, nos parecía soñar (Sal 126), descubrimos que Dios es amor (Sal 103), que está en el origen mismo del ser (Sal 139), que se manifiesta en los acontecimientos de la vida (Gn 15,5-18), que está con nosotros (Ex 3,15) también en los días difíciles o cuando es de noche, que abre un camino donde no lo hay: en el desierto, en el mar, en la muerte. En su nombre, levantamos la copa de salvación (Sal 116).

La historia de la salvación culmina en la experiencia de Cristo. Ahora bien: ¿cómo se percibe la creación desde esta cima? Es lo que contempla Pablo en la soledad sonora de la prisión (Ef 4,1), como aparece en la Carta a los Efesios (quizá enviada a los de Laodicea: Col 4,17).

La carta canta el plan de Dios: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha elegido en él antes de la creación del mundo (Ef 1,3-4). Nos ha elegido. No somos fruto del azar. Somos proyecto de Dios, que en su designio ocupamos un lugar anterior y superior a la creación del mundo. Nos eligió de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad (1,5).

Como, en el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios es liberado de unos amos y señores que lo oprimen y esclavizan, ahora vivimos un nuevo éxodo por medio de Cristo, por medio de su sangre, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad (1,7-8).

El misterio se refiere al sentido del mundo y de la historia, tal y como fue concebido por Dios, recapitular todas las cosas en Cristo: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra (1,10). Pablo proclama, asombrado, el secreto , la gravitación mas profunda del mundo y de la historia. Cristo es no sólo el Señor de la historia, sino también del universo. Se dice en la Carta a los Colosenses: El es imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas (Col 1, 15).

Como, en otro tiempo, el pueblo de Dios recibió en herencia una tierra, ahora recibimos otra herencia por medio de Cristo: En él también vosotros, tras haber oído la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el espíritu santo de la promesa, que es prenda de vuestra herencia (1,13-14).

Es regalo de Dios. Necesitamos que Dios ilumine los ojos de nuestro corazón para que conozcamos cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados, cuál la riqueza de la gloria otorgada a los santos, cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, desplegada en Cristo: Todo lo puso bajo sus pies y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud del que lo llena todo en todo (1,22-23). La Iglesia es el cuerpo de Cristo, Señor del mundo y de la historia. Cristo se ha hecho una sola carne con ella (5,31-32).

CREACIÓN VS. EVOLUCIÓN

No es el propósito de este artículo presentar un argumento científico en el debate sobre la Creación contra la Evolución (ver enlaces más arriba). El propósito de este artículo es explicar el por qué, de acuerdo con la Biblia, el debate de la Creación contra la Evolución aún existe. Romanos 1:25 declara, "ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, Amén."

Un factor clave que debemos reconocer es que la gran mayoría de los científicos que creen en la Evolución también son ateos o agnósticos. Hay algunos que se basan en alguna forma de ateísmo evolutivo, y otros que toman un punto de vista deísta de Dios (Dios existe, pero no está involucrado en el mundo… todo procede según un curso natural). Sin embargo, éstos representan una porción insignificante de científicos que abogan por la Evolución. La gran mayoría de los científicos evolucionistas sostienen que la vida evolucionó enteramente SIN intervención de un Ser superior. La Evolución es por definición una ciencia naturalista.

Para que el ateísmo sea verdad, debe haber una explicación alternativa para el cómo el universo y la vida llegaron a existir. Aunque hubo autoproclamados cristianos en alguna forma de Evolución que precedieron a Charles Darwin, él fue el primero en desarrollar un modelo plausible de cómo la Evolución pudo haber ocurrido – la selección natural. Alguna vez Darwin se identificó a sí mismo como un cristiano, pero más tarde renunció a la fe cristiana y a la existencia de Dios como resultado de algunas tragedias que sufrió en su vida. La Evolución fue "inventada" por un agnóstico. El objetivo de Darwin no fue desaprobar la existencia de Dios, pero ese es uno de los resultados finales de la teoría de la Evolución. La Evolución es un soporte del ateísmo. Los científicos evolucionistas de la actualidad tampoco admitirán que su objetivo es dar una explicación alternativa a los orígenes de la vida, y por lo tanto establecer una base para el ateísmo. Sin embargo, de acuerdo con la Biblia, eso es exactamente por lo que existe la teoría de la Evolución.

La Biblia nos dice, "Dice el necio en su corazón; No hay Dios." (Salmo 14:1; 53:1). La Biblia también proclama que la gente no tiene excusa para no creer en un Dios Creador, "Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la Creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." (Romanos 1:20). De acuerdo con la Biblia, cualquiera que niega la existencia de Dios es un necio. ¿Por qué entonces, hay tanta gente, incluyendo algunos "cristianos", que aceptan complacientes que los científicos evolucionistas son intérpretes imparciales de los datos científicos? De acuerdo con la Biblia, ¡todos ellos son necios! La necedad no implica una falta de inteligencia. La mayoría de los científicos evolucionistas son intelectualmente brillantes. La necedad indica una inhabilidad para aplicar apropiadamente el conocimiento. Proverbios 1:7 nos dice, "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza."

Los científicos evolucionistas se mofan de la Creación y/o del Diseño Inteligente como de algo que no vale la pena examinar científicamente. Para que algo sea considerado una "ciencia", dicen ellos, debe estar sujeto a observación y probado, debe ser "naturalista". La Creación es por definición "sobrenatural." Dios y lo sobrenatural, no pueden ser observados o probados (y así sigue su argumento), por lo tanto la Creación y/o el Diseño Inteligente no pueden ser considerados una ciencia. Como resultado, todos los datos son filtrados a través de la preconcebida, presupuesta, y pre-aceptada teoría de la Evolución, sin la consideración de explicaciones alternas.

Sin embargo, el origen del universo y el origen de la vida no pueden ser probados u observados. Ambos, la Creación y la Evolución están basados en sistemas de fe cuando ellos hablan de los orígenes. Ninguno puede ser probado porque no podemos regresar a billones (o miles) de años atrás para observar el origen del universo y la vida en el universo. Los científicos evolucionistas rechazan la Creación en terrenos que lógicamente los fuerzan también a rechazar la Evolución como una explicación "científica" de los orígenes. La Evolución al menos en lo concerniente a los orígenes, no encaja en la definición de "ciencia" más de lo que lo hace la Creación. La Evolución es supuestamente la única explicación de los orígenes que puede ser probada; por lo tanto, es la única teoría de los orígenes que puede ser considerada "científica". ¡Eso es una tontería! Los científicos partidarios de la Evolución, están rechazando una plausible teoría de los orígenes sin siquiera examinar honestamente sus méritos, porque no se ajusta a su estrecha e ilógica definición de lo que es "ciencia."

Si la Creación es verdad, entonces hay un Creador ante Quien somos responsables. La Evolución es un soporte para el ateísmo. La Evolución da a los ateos una base para explicar cómo existe la vida aparte de un Dios Creador. La Evolución niega la necesidad de un Dios que esté involucrado en el universo. La Evolución es la "teoría de la creación" para la "religión" del ateísmo. De acuerdo con la Biblia, la elección es clara. Podemos creer en la Palabra de nuestro omnipotente y omnisciente Dios, o podemos creer en las explicaciones de la ilógica tendencia "científica" de los necios.




Scientific Proof Of God and Supernatural Miracles
Creation And Miracles


Atheism destroyed: Creación VS Evolución Debates and more! (subtítulos en portugués)
Creation VS Evolution
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